sábado, 21 de julio de 2007

El verbo HABER...



Como prometimos, hoy vamos a analizar el verbo haber, que causa muchas dudas y resquemores en los hispanohablantes.

Bien, cuando tenemos oraciones con un tiempo simple de haber, lo que le sigue siempre va en singular, pues es verbo impersonal, no importa si el elemento o los elementos son singular o plural, pues son el objeto directo, no un sujeto. Veamos algunos ejemplos:

Tiempos simples (un solo elemento verbal)

Hay:
  • un libro (singular)
  • muchos libros (plural)
Hubo:
  • un invitado (singular)
  • varias manifestaciones (plural)

Lo anterior se aplica también a todos los demás tiempos simples: haya (Cuando haya más oportunidades, todo cambiará), había, habrá, habría, etc.

De idéntica manera, es invariable en los tiempos compuestos (cuando hay dos o más elementos verbales) en que el principal es haber: ha habido (En todas las épocas ha habido genios de la humanidad), había habido, habrá habido, habría habido, etc.

Veamos que, en el ejemplo Ha habido genios de la humanidad, haber cumple con la doble función de auxiliar –ha- y principal –habido-, pero lo que obliga el singular es el ser verbo principal. Si fuera auxiliar, no se cumpliría la norma anterior: Han existido genios de la humanidad.

Igual ocurre en frases verbales como las siguientes, en las cuales haber es el verbo principal: soler haber (En épocas remotas, solía haber personas que soñaban con encontrar el elíxir de la juventud), deber haber, tener que haber, ir a haber, seguir habiendo, etc.

¡Ah, y ojalá no haya más dudas!

Antonio J. Arias B.
Filólogo y periodista
www.virtualidadreal.com;
antarias@virtualidadreal.com



jueves, 12 de julio de 2007

BIENVENIDA A TOD@S

Bogotá, 13 de julio de 2007


Estimad@ amig@:


Bienvenid@ al fabuloso mundo de la normativa española, la segunda lengua de las comunicaciones del mundo.


Cada semana, usted recibirá en ESTE ESPACIO VIRTUAL un pequeño artículo cuyo contenido se basará únicamente en la normalización de incoherencias de nuestro bello idioma, que le serán útiles en su diario devenir .


No se trata de camisas de fuerza, inamovibles, sino criterios y opiniones de quien suscribe, fundamentadas en la norma.


Por supuesto, no somos infalibles y, obviamente, cometemos muchos errores (errare humanum est), pero, en la medida de lo posible, seremos ecuánimes y justos y aceptaremos todas las sugerencias y críticas respaldadas apropiadamente.


La lengua es propiedad de todos y nadie está facultado para crear guetos del idioma, cuyo único fin es impedir el cumplimiento de la esencia de aquélla, es decir, comunicar, y comunicar es “volver común”.


Muchas personas justifican la anormalidad en la lengua con el peregrino argumento de que “así lo dice todo el mundo”, lo cual nos lleva a cuestionar quién es “todo el mundo” y, mientras haya un solo hablante que no entre en ese grupo, tal especie pierde toda validez.


Duele tener que confesar que las personas encargadas de dar lustre al idioma no siempre actúan con fundamento y, simplemente, esperan a que se acendre el mal para aceptarlo como “voz pópuli” y oficializarlo sin esfuerzo alguno.


La lengua es una entidad netamente lógica y se apoya en la necesidad de comunicarse, pero si no se acepta por desconocimiento de la norma o por cualquier otro factor, quienes se apegan a la norma terminan por convertirse en “los malos del paseo”, como decimos en Colombia.


La lengua es el patrimonio más noble y valioso de todo ser humano. Es el reflejo de su interioridad.


No se necesita oír durante mucho tiempo a alguien para deducir qué grado de cultura posee. La buena comunicación nunca produce violencia. Por ello, la palabra es el instrumento más delicado y a la que debemos poner toda la atención.


Bueno, acabemos la presentación. Para el próximo viernes, les prometemos un análisis juicioso y sencillo del uso correcto del verbo impersonal haber, que causa tanta inseguridad y resquemor en muchos países hispanoamericanos. Nos asombraremos de lo fácil que es corregirlo.


Cada vez que se pueda, el tema tratado irá apoyado por la única tira cómica y didáctica del mundo hispanohablante (Alfa y Beto), cuya finalidad es hacer que los jóvenes de 9 a 99 años corrijan errores comunes del idioma, de manera agradable y motivadora.


Finalmente, nos encantaría recibir sus valiosos comentarios y sugerencias.


Su nuevo amigo


Antonio J. Arias B.

Filólogo y periodista

www.virtualidadreal.com

blog Hablemos bien